Desde que nacemos nos deberían de enseñar a conocernos, a ponerle nombre a nuestros sentimientos, a identificar las reacciones de nuestro cuerpo. Nos deberían de enseñar que como somos un todo, todo está conectado y su estado natural es el equilibrio. Que nuestras emociones dirigen nuestra vida y que tenemos que ser más conscientes de ellas. Que el miedo, los malos pensamientos, la negatividad, el estrés, las prisas, la tensión, las preocupaciones, las exigencias, las etiquetas, las comparaciones, las creencias… lo único que consiguen es bloquearnos, limitarnos y hundirnos; no nos dejan que seamos. Desde que nacemos nos deberían de enseñar a conectar con nuestro cuerpo, con nuestra mente y a ser más conscientes. Nos deberían de enseñar a mirar para dentro, para aprender a aceptar, a perdonar y confiar, a liberarnos de algunos pensamientos y reconocer que no todo se puede controlar. Nos deberían de enseñar a descubrir nuestras pasiones, a ser valientes y nunca dejar de soñar, a seguir creciendo, a no traicionarnos y respetarnos más, a lidiar con nuestras responsabilidades y obligaciones, y también a agradecer y a valorar, a disfrutar de la vida y empezar a pasar más, a vivir con más calma, más tranquilidad y más paz, a tener una actitud positiva y sana, a querernos más, a hablarnos mejor, a creernos que valemos, que lo conseguiremos y que nos lo merecemos. Merecemos vivir bien y ser felices. Y todos podemos.

🌍 Urros de Liencres (Cantabria)
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