¿Somos lo que recordamos?

Recuerdo una tarde en los jardines de la comunidad de nuestra casa de Málaga cogiendo piñas con dos vecinas y mirando sus diminutos piñones. Ver «Los cazafantasmas» en casa de un vecino. Un día jugando al escondite en nuestro piso con María y Dani. Pisar a una Barbie en mi cuarto. Una noche buena con toda la familia y yo asegurando que había visto la mano de Papá Noel, y el susto que me daban las bengalas. Me acuerdo de toda la casa entera, y a mi madre recogiéndome en la inundación del 89.

Recuerdo que en el colegio «Domingo Lozano» se jugaba al hockey, que a una seño le dieron con una bola en el tobillo y se le hinchó. Un recreo lluvioso que nos quedamos debajo de unos árboles después de sonar la sirena. Un niño que partió una canica por la mitad de un golpe. Las cartas coleccionables de «Dragon Ball» y colorear un cómic. Los cromos en el escalón de la entrada. A mi hermana que le dieron con un capuchón de un boli en el ojo y le salió un moratón. A mi madre diciéndome que cuidara de ella. Un día que no quería ir al cole y lloraba. Otro día de lluvia pasando el recreo en el patio interior, donde había plantas grandes y salieron los caracoles. Ir a la pequeña biblioteca y coger un libro de «Érase una vez».

Recuerdo jugar en el campo de mis abuelos en «Pinos», encontrarme viejos juguetes entre las plantas, jugar al baloncesto con mi primo Fernandi en la canasta de atrás. Un día comiendo con mi abuela María y mi hermana arroz en puchero con hierbabuena y el caldo espeso, estaba muy bueno. Las tortas de aceite del pueblo. Barrer las hojas y las bellotas del suelo. Dormir en una pequeña cama plegable de las que salen de un mueble, también en el sofá de cuero negro. A mi abuelo Sebastián diciendo que lo que se veía en la tv era el parte. A sus perros, Rocky, Sultán, Chispa… sus pájaros y a los gatos de los vecinos.

Recuerdo las tardes en casa de mi abuela Loli y mi tía Paca y Encarna. Los días de los Santos inocentes, pedirle 20 duros y decirle que ya se los pagarían. Las nocheviejas en su casa, la nieve de espuma después de las uvas. Los fideitos de mi abuela Loli y los cortadillos en la mesita de la cocina. Su color azul. El cajón con juegos de debajo de la tv. Abrir todos los muebles por si encontraba algo. Las escaleras a la planta de arriba y el despacho de mi abuelo Juan con los archivadores. A mi tía Yoli viendo «Los vigilantes de la playa» en el sillón de la salita y también haciendo caligrafía. A mi tía Paca haciendo croché, enseñándome a hacer barcos de papel y sombreros con pañuelos con cuatro nuditos. El humo de la comida sentada en la escalera del patio, mirando como mi tía Encarna cocinaba. Los bidones de la terraza y su trastero. Las tardes viendo «Los fruitis», «La vuelta al mundo en 80 días», «En busca del valle encantado» y «Los diminutos». Ver como jugaban con las cartas al chinchón.

Recuerdo los veranos de «La Cizaña», su piscina, ponerme las gafas de bucear y coger ceniceros del fondo. El hula hoop y los saltos al agua. Un día que me mareé por bucear tanto sin gafas. Un día cantando canciones de los dibujitos con los amigos. El césped, los saltamontes. La fuente con agua estancada y larvas de mosquito. Comer churros caseros con azúcar para desayunar. Una noche de verano con la familia en el salón y yo en el suelo comiendo roquefort. Ver las estrellas y el olor de la barra de Aután. A mi abuela y tías viendo una telenovela. La ensaladilla rusa de mi tía Tere y los boquerones en vinagre. La hamaca entre palmeras. Los cumpleaños con los vecinos en el césped. Jugar en la calle con algunos de ellos. Ir andando a la playa por la puerta de atrás. Una fiesta por la noche con la familia, mi hermana y mi primo.

Recuerdo la casa de Alh, las cabañas en el parque, coger palés de las obras y arrastrarlos con las cuerdas de plástico. Trepar a los árboles. Subir la cuesta con la bici, tirarnos con los monopatines. Dibujar y jugar a los Legos con Alfon, Tarifa y los días de olas y tablas de body, un día que nos nevó en una casa al lado de la playa. Los coches teledirigidos, los Micromachines. Una tarde haciendo un cobertizo con las mantas en el sótano de Cristi, a su hermano Aurelio con los juegos de pc, los Worms y el Principe de Persia, su salita con el sofá en esquina. A María y a Dani jugando con los lápices hinchables en la playa. Sacar a los perros en el parque con el Doblas antes de ir al cole y un juego suyo de plastilina que me encantaba como olía. La Master System con el Alex Kidd y el Sonic, la Playstation con el Crash Bandicoot y el Final Fantasy, el pc con el Age of Empire y el Commandos. Los mangas, dibujar en el atril de mi cuarto escuchando música. Mirar por la ventana a ver quien pasaba. Una noche sola con mi hermana muertas de miedo y el perro ladrando. Los cumpleaños en el jardín, la Coca-Cola, la Fanta, los regalos y la piñata.

Recuerdo los días de senderismo por el campo con la familia y nuestro perro Scotty. Los camping, un día con el fuego y el río al lado. Los juegos de mesa de noche debajo del avance. Pelar los palos con la navaja para hacer una espada.

Recuerdo el colegio Zambrana, con Cristina Huertas y empezar así la adolescencia, andar con ella al oír la sirena. Los trabajos de Tecnología, con circuitos y canicas. El recreo jugando al Poli-ladro. Saltar la valla para jugar en las pistas, con la pelota y los patines. Una noche jugando a los pistoleros, y otra al escondite entre los coches y los locales de la urbanización. Un riachuelo con renacuajos y pequeñas ranas. Las vueltas en bicicleta y como nuestros padres no nos dejaban llegar al pueblo. El hombre de las naranjas con su caballo y la carreta. La furgoneta del pan pitando. A Araceli y Elena llamando a mi puerta para ir al kiosko a dar una vuelta, y la aventura por Madrid. A Esther y Rafa hablando en el sótano y la escapada que hicimos a Granada.

Recuerdo el instituto «Gerald Brenan» y lo difícil que fue Bachillerato, a los compañeros que conocí y las primeras fiestas. La Universidad, el agobio y lo perdida que estaba. El ciclo formativo y los resúmenes de las oposiciones.

Recuerdo los paseos por cualquier lugar con Ale, las cenas, las conversaciones, los detalles y las sorpresas. Empezar con la fotografía y mejorar. Nuestro primer piso en Málaga. A mi perro Taison, que me quedé dos horas sentada en el sofá con él acurrucado en mis brazos el primer día que llegó. La fiesta sorpresa de cumpleaños con los amigos en la terraza. Otro día más viendo el fúlbol en la buhardilla.

Recuerdo los pequeños viajes por Andalucía, los grandes a Londres, Egipto, Riviera Maya, Nueva York, Kenia, el norte de España. Francia e Italia en caravana. El viaje a Valencia.

Recuerdo los movimientos de Víctor en mi barriga, el miedo y la ilusión. La primera vez que lo cogí en brazos y lloré de felicidad. Las noches sin dormir, los pañales y los berrinches. Las sonrisas, los avances, los paseos en brazos y las tardes en los parques. Cuando escuché su primer «Te quiero» y lo abracé muy fuerte. Cuando descubrí que para lo bueno y lo malo, nada es para siempre.

Recuerdo… y que agridulce es recordar.

Recuerdo a todos esos amigos que vinieron y se fueron casi sin molestar, todavía os pienso. Y a unos pocos de los que me quiero olvidar.

Recuerdo y echo de menos a todos los familiares que ya no están.

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[ 25 de julio de 2018 ]

Para ti, Víctor.

Nos conocemos desde hace dos años, de toda tu vida, y me encanta como eres.

Claro que hay momentos difíciles, para todos, y puede que para mi más, pero con el tiempo parece que se van desvaneciendo en la memoria, como el humo, como si se fueran poco a poco, muy despacito.

Y aquí estoy, una mañana más pensando en ti y en lo que me gustaría decirte, cuando crezcas un poco más.

No quiero que seas ni el más listo de la clase, ni el más gracioso, ni el que más amigos tenga, ni el que más ligue, ni el más cariñoso, ni el más educado, ni que vayas curso por año, ni que tengas claro a lo que te vas a dedicar, ni que tengas un puesto de directivo en una empresa, ni que tengas una gran casa, ni un coche deportivo, ni nada de eso. Lo único que quiero… es que seas feliz.

Y si te tuviera que decir algo más… que seas valiente, que el miedo hace que te pares, pero piénsalo y arriésgate con cabeza, casi nunca es tan importante lo que tienes que perder. La vergüenza, hacer el ridículo… casi todos tenemos miedo de eso, aunque a algunos no se les note. Tenemos miedo a ser rechazados, a no encajar, a no ser queridos, a que se burlen de nosotros… algunas veces te equivocarás, pero otras acertarás y te sentirás mejor que si no lo hubieras intentado. Sentirás que valió la pena. Respeta a los demás, ponte en su lugar, piensa si a ti te gustaría que te hicieran lo mismo. A veces sentirás que haces más de lo que recibes, pero hay gente que hace cosas por ti y tampoco te das cuenta. Valora lo que tienes. Demuestra tu cariño, tus sentimientos, exponte con la gente que te de confianza, puede que no siempre aciertes, pero creo que merece la pena, en algún momento conectarás con alguien, no pienses que es tarde, que se te acaba el tiempo, la vida va para largo. No le des mucha importancia a la tristeza, intenta salir de esa situación distrayéndote con alguna actividad. Ten aficiones, ten motivación. Se proactivo, no te sientas mal porque a veces pierdas el tiempo, no somos máquinas. No te machaques, no te castigues a ti mismo, ni te exijas demasiado. Busca soluciones, nadie nace sabiendo. Nunca te quedes con una duda, busca, pregunta, aprende, se curioso, aunque haya gente que intente quitarte las ganas. No juzgues, cada uno tenemos una historia y no sabes el pasado de los demás, por qué han llegado a ser como son, a veces te sorprenderías. Aprende a decir que no cuando no quieras o te parezca algo. Lucha por tus creencias. Respeta a los animales y a la naturaleza, cuando estás en ella sientes que vuelves a ser libre, huele la tierra mojada, nota el viento, párate a escuchar los pájaros… abre tu mente. Acepta los gustos de los demás, a todo el mundo no le gusta lo mismo. Denuncia lo injusto, no te quedes callado por miedo al que dirán o pensarán. La gente hagas lo que hagas, te criticará, así que haz lo que te apetezca y creas que es correcto, habrá gente a la que le parezca bien y otra a la que no. No esperes mucho de los demás, te decepcionarán si es así. Intenta que no te duela si es una persona a la que aprecias. Estate preparado para alguna traición, te puede ocurrir, pero se fuerte y avanza, pasa página. Quien merezca estar en tu vida se quedará y quien no déjalo ir, no vale la pena. No te desanimes si alguien que te interesa te ignora, puede que la tengas sobrevalorada o que te hayas hecho una idea que no es la real. Aléjate de las personas tóxicas, las que critican, las que se ríen de los demás y no con los demás, las que todo lo ven difícil y casi siempre se quejan, las que ridiculizan para sentirse superiores tapando sus carencias. Pide perdón cuando te equivoques, es de valientes y te honra. Ten mucho cuidado con los celos y la envidia, la mayoría de las veces la otra persona ni sabe lo que ocurre. Algunas veces te sentirás solo, pero casi siempre es temporal. No estés con alguien sólo por eso. Quiérete, con la persona que más estarás y con la que más hablarás en toda tu vida será contigo mismo. Intenta gustarte, coge con pinzas las insinuaciones para que cambies tu manera de ser, de comportarte, de vestir, tu físico. No tienes por qué seguir los cánones de belleza, son impuestos por la moda y la industria para que consumas y para tenerte controlado. Intenta hacer deporte, alimentarte bien, leer, pero no te sientas mal si no lo haces. Que nunca te de reparo hacer algo que la gente sabía que no hacías por algún motivo, todos tenemos derecho a cambiar de gustos o la manera de pensar. No le des mucha importancia a las cosas, todo es relativo. No te agobies si a veces tienes la sensación de que no llegas, vivimos en una época demasiado exigente y competitiva, donde el tiempo siempre falta, frena y medita. Se paciente, es una gran virtud. Ríete, con otros y de ti mismo, la vida entre risas se vive mejor.

Quiero terminar diciéndote, que nunca me vas a decepcionar porque no me tienes que demostrar nada. Te quiero tal y como eres, con tus defectos y tus grandes virtudes.

Fdo. Mamá.

📸 Stocksy | https://www.stocksy.com/1848088

Me pasaría el día entero mirando y buscando fotos 😅

Por cierto, esta en concreto está hecha con el móvil, ¡sácale partido este verano para capturar momentos! sólo estate pendiente de la composición, que es de lo más importante 😉

📸 Stocksy | https://www.stocksy.com/es/2479208/

Halcón Harris 🦅

Es una rapaz sociable, viviendo en un grupo familiar similar a las manadas de lobos, llegando incluso a cazar en grupo. Su condición de sociable se evidencia en la cría de los polluelos, que es compartida por todos los miembros del grupo. Anidan en árboles o riscos con nidadas de 1 a 6 huevos blancos o celestes con manchas café. Su dieta principal se basa en liebres, conejos, palomas, roedores y, a falta de ellos, lagartijas y demás reptiles. (Wikipedia)

📸 Stocksy Curated! | https://www.stocksy.com/es/76107/

Siempre nos han gustado las fotografías donde el sujeto deja ver la dimensión y grandeza del entorno, mostrando lo pequeños que somos en realidad.

En ésta además se juntan arquitectura, simetría y un poco de vértigo por lo que habrá debajo 😄

📸 Stocksy Curated! | https://www.stocksy.com/es/2588237/